Cómo elegir los alimentos

Texto por: Yra Sybil Violante

Elegir los alimentos que van a consumir nuestros hijos,

como te conté antes, debe ser intencional. No es mi propósito darte clases de nutrición como si estuvieras en la facultad, o provocar que te pases en el supermercado revisando etiquetas con temor a elegir algo equivocadamete. Sin embargo, sí es importande recordarte que los alimentos procesados -esos que ahora están disponibles en todos los estantes-, contienen sustancias que definitivamente están relacionadas con enfermedades que cada vez afectan más a la sociedad en general. Así que ampliamente recomiendo que busques alimentarte con alimentos naturales. Te animo a hacer un huerto familiar como proyecto de escuela en casa. En una siguiente edición te estaré dando los pasos y materiales necesarios para cultivar en casa de manera sencilla verduras y frutas saludables.

Sin embago debemos tener cuidado de no ser extremistas, al menos ése es mi punto de vista como nutrióloga, mamá y homeschooler. Conjuntar estos roles no es tan sencillo, pero he logrado un balance interesante que te quiero compartir. Como nutrióloga todo es 100% nutrición, metabolismo, aporte de nutrientes, micro y macro nutrimentos, nutrición celular,

energía utilizable, adenosintrifosfato, purinas y piridiminas, esteroles y más.

Como mamá debo combinar alimentos apetecibles, de temperaturas adecuadas, de colores llamativos, de aromas antojables y conseguir que coman de todo aun cuando las texturas no sean lo más agradable para mis hijos. Pero además tenerlos en casa 24/7 implica también establecer horarios, cantidades, y tipo de alimentos disponibles en casa.

Tengo de todo entre mis colegas nutriólogas; una de ellas tiene hijos con obesidad; otra tiene hijos en su peso adecuado, pero les da de comer sólo lo que ellos piden: hot cakes, sopa aguada, pollo y chorizo con papas. Otra, se va hasta el otro extremo: no les da a sus hijos ningún alimento procesado, o que tenga colorantes y saborizantes artificiales o harina refinada o jarabe de maíz de alta fructosa. ¡Casi nada!

Asi que para no ser como dice el dicho “ni muy muy, ni tan tan” Nosotros lo hemos hecho así. Mis niños sí comen dulces, aunque no los compramos; cuando van a una fiesta y les dan una bolsita, o rompen la piñata, los dulces llegan a la casa, y con medida (y quitando los caramelos macizos) les permitimos comérselos. Pero la mayoría de “dulces” que comen son las frutas, y algunas galletas que no tienen rellenos, coberturas o chispas, sino son simples galletas y chocolates. Si, chocolates, no muchos claro; a veces unos rellenos de avellana con una capa crujiente, otras veces unos amargos o semiamargos. Y no es que debamos tener; sólo si a veces se antojan.

En casa, como mamá, también horneo pan, galletas y pays, al menos una vez a la semana y procurando los ingredientes de la mejor calidad, más fibra, evitando margarinas, y usando azúcar mascabado, o una mezcla de stevia y azúcar de caña.

Entre las comidas principales que acá en México son el desayuno, la comida y la cena, tenemos dos tiempos de colación. Para suplir la energía que mis hijos requieren y poder incluir de 30 – 45 minutos de ejercicio, tomos un desayuno ligero, un almuerzo sustancioso, una comida suficiente, una colación nutritiva y una cena suficiente. A continuación te daré un ejemplo.

• Desayuno: Un licuado de plátano con frutos rojos (zarzamoras, blueberries y frambuesas congeladas sin azúcar), un pedacito de jengibre (del tamaño de la falange de tu pulgar), chía, yogurt natural, leche de almendras y leche semidescremada en porciones iguales y miel para endulzar.

• Almuerzo: Dos tacos de huevo con calabacitas ralladas, un vaso de agua de fruta natural.

• Comida: Un filete de pescado empapelado, media taza de arroz blanco, una taza de verduras al vapor, un vaso de agua de fruta natural.

• Colación: Un tazón de fruta (papaya y manzana) con queso cottage, arándanos deshidratados, almendras y miel.

• Cena: Un vaso de leche, un sándwich de queso fresco con aguacate pepinos y jitomates.

Este tipo de alimentación, espaciando con tres horas aproximadamente entre una y otra comida, es suficiente para niños desde 4 a 12 años. Para niños fuera de estas edades es necesario hacer adecuaciones. (Si necesitas que te oriente o te elabore un plan de alimentación familiar no dudes en contactarme a yra.sybil@gmail.com, coméntame que eres suscriptor de la revista y tendrás un descuento de 50% en tu plan).

Como ya debes saber, a veces los hijos se nos adelantan a comer algo entre comidas; por eso es importante que tengan acceso a queso fresco, jamón de buena calidad, galletas simples, fruta lavada, desinfectada, picada, etc., según sea el caso. Y, verduras al vapor con colores vibrantes, limón, chile en polvo, yogurt, gelatina, nueces, almendras, pistaches y cacahuates.

Recuerda que al mismo tiempo que les estás dando tú de comer, les estás enseñando tanto buenos como malos hábitos. Por eso es importante que hagas modificaciones si es necesario, y consentirles que vayan tomando decisiones a la hora de elegir algo para la colación, como permitirles preparar alimentos, enseñarles recetas, introduciéndoles nuevos alimentos con diferentes sabores y texturas y aprendiendo nuevas recetas. La alimentación es cultura familiar que nos da identidad con nuestro país, de modo que incluir en la alimentación comidas típicas debiera ser básico al educar a los hijos.

¡Animo mamá que educas en casa! ¡O tú, que apenas estás por tomar la decisión! Define la salud de tu familia, prevé enfermedades, protege su delicada vida y fortalece su inmunología con una deliciosa nutrición.

¡Te cuento más en la siguiente edición!