Cómo motivar para el aprendizaje significativo

Texto por: Moisés Salinas

Desde su nacimiento, el ser humano es una pequeña máquina de aprender. Absorbemos con gran apetito todos los estímulos que nos rodean, pues nuestro cerebro ha evolucionado para encontrar patrones y hacer sentido del mundo que nos rodea.

Durante los primeros años de vida, aprendemos simplemente por el deseo y el placer de adquirir nuevos conocimientos. A través de los mecanismos naturales como la curiosidad, la exploración y el juego, vamos incrementando los conocimientos y desarrollando las habilidades y las competencias que necesitamos para sobrevivir y crecer. Estos mecanismos están fundamentados en lo que en psicopedagogía llamamos motivación intrínseca, que Ryan y Deci (2000) definen como el deseo autónomo de buscar nuevas cosas y nuevos retos, analizar las capacidades de uno mismo, observar y adquirir conocimiento. En otras palabras, la motivación intrínseca depende del disfrute de la actividad por sí misma, y no de los beneficios externos que podrían resultar de ésta.

Aunque la motivación intrínseca continúa toda la vida, por ejemplo, cuando realizamos un pasatiempo como aprender un instrumento musical por el placer de tocarlo, esto empieza a cambiar durante la edad escolar. En la escuela tradicional, rápidamente, enseñamos a los alumnos a trabajar a través de incentivos externos, sean premios o castigos, o lo que se conoce como motivación extrínseca. La escuela hace esto, ya que es mucho más simple lograr que todos los alumnos de un mismo grado escolar aprendan el mismo contenido de la misma forma y al mismo tiempo, utilizando la motivación extrínseca.

Pero, dirán ustedes, ¡qué problema! Si es posible aprender a través de incentivos externos, ¿para qué tenemos que complicarnos la vida generando un ambiente de aprendizaje que promueva la motivación intrínseca? La respuesta es simple: la motivación extrínseca no promueve el aprendizaje significativo.

El aprendizaje significativo -a diferencia del aprendizaje memorístico-, significa aprender a profundidad no sólo el concepto -el qué-, sino también los niveles como el por qué y el cómo del concepto. Es la diferencia entre entender que la luz se enciende al apretar un botón, o que la luz se enciende porque al apretar un botón se cierra un circuito que permite que la electricidad fluya al foco. La motivación extrínseca es muy buena para lograr el aprendizaje memorístico pero muy pocos éxitos cuando se trata de aprendizaje significativo.

¿Cómo logramos entonces la motivación intrínseca, y por tanto, el aprendizaje significativo?

Algunas opciones son las actividades relevantes para los niños. Debemos realizar las actividades de aprendizaje a través de llevar a cabo proyectos o actividades que sean atractivas e interesantes para ellos. Si le gusta la música, por ejemplo, utilicemos la música para aprender. Otra opción es el juego. El juego es una herramienta fenomenal para el aprendizaje, ya que requiere de la planeación, del desarrollo de normas, de la imaginación y del pensamiento crítico. También tenemos la exploración. Ésta es el principio de la investigación; hay que aprovechar la curiosidad natural y

Crédito: Samuel Zeller

unsplash.com

los intereses de los niños para que desarrollen sus propias competencias como cómo plantear problemas, recolectar datos, hacer análisis, entre otras técnicas.

Las anteriores son algunas opciones de cómo utilizar la motivación intrínseca en los niños para lograr el aprendizaje significativo. Lo que debemos recordar es el principio de que cada persona es diferente, ya que aprende a ritmos diferentes, de modos diferentes y con intereses diferentes. ¡La motivación intrínseca se da por sí sola cuando el proceso de aprendizaje es congruente con todas estas diferencias!

Related Articles

¿Puede el aprendizaje ser una pasión?

Texto por: Érika Valenzuela Un día me desperté con una preocupación y una misión nueva en mi vida: todos tenemos derecho a aprender, en cualquier…

Todos somos desescolarizados

Texto por: Jorge Ozorno Somos desescolarizados porque la escolaridad no es un destino sino un proceso; un viaje de múltiples rutas, un mecanismo de ensayo…

¡La literatura se contagia!

Texto por: Ma. Cristina Ozorno “Somos cuentos de cuentos contando cuentos…”. José Saramago Decíamos en la columna anterior que la literatura es una de las…

Editorial – Desescolarizados 2 – Cristina

Texto por: Ma. Cristina Ozorno ¡La pasión por aprender es la materia prima para continuar con la construcción de nuestro conocimiento! ¡Agradecemos mucho a nuestros suscriptores…

Cómo enseñar emprendimiento

Texto por: Robert H. Hacker En el artículo del número pasado establecí que he enseñado emprendimiento en varias universidades durante más de 13 años. También…

A %d blogueros les gusta esto: