La importancia de las rutinas para los niños pequeños

Texto por: Mónica Bleiberg

La rutina diaria es para los niños lo que las paredes son para una casa, les da fronteras y dimensión a la vida. Ningún niño se siente cómodo en una situación en la que no sabe qué esperar. La rutina da una sensación de seguridad. La rutina establecida da un sentido de orden del cual nace la libertad.

Establecer rutinas y ser consistentes con éstas es esencial para el desarrollo emocional de los niños.

Las rutinas les permiten crear hábitos que en un futuro interiorizarán y les permitirán ser capaces de afrontar su mundo de una manera organizada, segura y autónoma. Incorporar rutinas proporciona al niño una estructura, saber lo que viene después le permite al niño encadenar acontecimientos y esto aumenta el control que tiene sobre el entorno, lo que le brinda confianza y seguridad.

¿Cuándo se comienza a establecer rutinas?

La rutina diaria se va estableciendo a los pocos días de nacer el niño; y es a través de la rutina diaria, que nuestros bebés entran en contacto con cierto orden. Más adelante, poco a poco, se van introduciendo algunos límites. Los limites son los mejores aliados de la rutina cuando nuestros hijos comienzan a crecer. Los límites son necesarios para que los hijos conozcan hasta dónde sí y hasta dónde no pueden llegar.

Por otra parte, si establecemos rutinas adecuadas y el niño aprende que cada actividad tiene su momento, con la repetición irá aprendiendo a autorregularse lo que facilita su funcionamiento; le ayuda a comprender mejor su entorno y le permite desarrollar su autocontrol e independencia.

Además, tener unas rutinas estructuradas puede evitar conflictos, enfados o castigos innecesarios. El niño aprende cuáles son “sus tareas” y por tanto lo que los padres esperan de él. Estas primeras muestras de regulación establecidas por los padres marcan las pautas para las habilidades de autorregulación que adquirirá el niño con el tiempo.

A muchos padres nos es complicado mantener los límites y las rutinas de manera consistente.

Los niños tienden a rebelarse contra ellas, es importante no ceder ante esta rebeldía, conectando y ayudando con paciencia al niño a atravesar sus rutinas. Como en todo, al ser padre, adaptarse y ser flexible es imprescindible. Un ejemplo de cuándo pueden adaptarse las rutinas es durante las vacaciones: se vale extender la rutina cuando se está de vacaciones siempre y cuando la rutina regrese cuando las vacaciones terminen.

Ejemplos de rutinas que pueden ayudar:

• Establecer tiempos con el niño para jugar, hablar y pensar en los momentos más adecuados del día para hacerlo.

• Dialogar en familia durante la comida.

• Dedicar tiempo a las tareas domésticas y a cooperar en casa.

• La rutina de la noche puede ser un muy buen indicador para el final del día. Cenar, bañarse, lavarse los dientes, leer un cuento y dormirse puede ayudarlos a relajarse y dormirse con mayor facilidad.

• Marcar tiempos para la tecnología como la TV, el Ipad, la computadora etc.

Recuerda que los hábitos como los límites son un aprendizaje más, por lo tanto, no se adquieren de forma inmediata, se internalizan bajo la voluntad de ir repitiéndolos y practicándolos a diario. Cuanto más constante seas, más fácil lograrás que tu hijo se adapte a ellos.

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