Nepohualtzintzin: Instrumento matemático del pensamiento mesoamericano

Texto por: Carlos Carrillo

Ese nuevo llamamiento a la independencia habría de ser, en primer término, un llamado a la educación. A un modelo de educación en que se trate de suprimir todo género de admisión de la inferioridad que, a partir de la invasión de la irrupción europea se nos ha querido achacar.

Rubén Bonifaz Nuño.

Los conocimientos matemáticos desarrollados por los antiguos mexicanos no figuran en la matemática institucionalizada. Nuestro sistema educativo ha ignorado estos saberes y conocimientos y se ha limitado a plantear una matemática monocultural y eurocéntrica que ha sido compleja y complicada en sus operaciones de cálculo, así como en la aritmética recreativa. No sólo es abstracta, sino también orientada a la memorización de conceptos y a mecanizar procesos. Esta es una acción que genera la pasividad del estudiante, es más, se le ha orientado a ver una matemática que sólo responde a la recreación del capitalismo y que no contiene significado de su entorno.

Los antiguos mexicanos no sólo inventaron y representaron al cero sino que también crearon un sistema binario posicional (puntos y rayas) para dar valores relativos a las cifras; conocieron y usaron el concepto de punto inicial; reconocieron las propiedades de los conjuntos y resolvieron ecuaciones de 2o grado por el método geométrico. Además, utilizaron matrices de cálculo miles de años antes de que el inglés Arthur Cayley propusiera su teoría de matrices en 1860. De forma muy general, una matriz es una tabla en forma rectangular cuyos elementos pertenecen a un cuerpo conmutativo (K); si la tabla tiene “M”

filas y “N” columnas se denomina matriz del tipo M, N o rectangular. En una matriz del tipo M, N se llama elementos de la matriz a cada uno de los M, N números que la componen. El número de filas y columnas se llaman respectivamente altura y longitud de la matriz. A este tipo de matriz los tonalpouhque (matemáticos) del pueblo mexica la nombraron Nepohualtzintzin.

El Nepohualtzintzin es una herramienta de cálculo de origen precuauhtémico concebida y sistematizada a lo largo de miles de años de observación y análisis del comportamiento de las leyes de naturaleza; donde no se utiliza ni lápiz ni papel, porque todo se hace de manera natural y no de memoria, y nos ubica en el aquí y ahora (nican ca), además de estimular todos los sentidos y habilidades del ser humano. El uso habitual del Nepohualtzintzin fomenta la habilidad numérica, mejora la capacidad de concentración y promueve el razonamiento lógico y la motricidad fina; estimula la memoria visual, auditiva, táctil, propioceptiva, así como la de corto y largo plazo, la agilidad mental y el procesamiento de información en forma ordenada. Es uno de los pocos aparatos en el mundo que incentiva el mayor número de sinapsis entre ambos hemisferios cerebrales simultáneamente. Por otra parte provoca la

producción de epinefrina, hormona endógena del cerebro que induce a la realización de metas; crea y fortalece redes hebbianas y una mayor neurogenesis y neuroplasticidad positiva. Se considera que su uso es una excelente forma de ejercitar el cerebro, manteniéndolo activo y ágil a cualquier edad.

Actualmente se ha reconocido que las culturas originarias, de lo que hoy es México, aportaron una enorme cantidad de conocimientos al mundo moderno en campos como la herbolaria, la agronomía y las matemáticas, entre otros. Asimismo, existen pruebas irrefutables del desarrollo cognitivo matemático en la arquitectura, la astronomía, las cuentas calendáricas, la geometría, la ingeniería biogenética y los métodos de conteo y cálculo. Por lo tanto, los conocimientos de tipo matemático desarrollados por los antiguos mexicanos deben ser analizados para detectar algunos elementos que resuelvan en parte el problema planteado por la matemática educativa; para promover una enseñanza que no sólo cumpla las funciones instructiva, educativa y desarrolladora, sino un aprendizaje que tenga en cuenta el valor del ser humano y que permita formar una generación de mujeres y hombres que contribuyan a la transformación creadora de la humanidad y el mundo; que sean más sabios no solo porque tengan mayores conocimientos sino también porque amen y respeten a sus semejantes, que protejan el medio ambiente y transformen creativamente a la naturaleza. Se necesita una enseñanza de conocimientos matemáticos funcionales, prácticos, útiles y validados por la sociedad a través de las diferentes actividades que realizan cotidianamente. Las prácticas sociales son la fuente donde se generan los conocimientos útiles y pragmáticos, que permiten no sólo el desarrollo intelectual sino también el desarrollo armónico del ser humano con la naturaleza.

Cabe mencionar que la ansiedad matemática se genera en los ambientes escolares por la forma de la enseñanza de las matemáticas, siendo una enseñanza totalmente descontextualizada de las ciencias, desvinculada con la práctica y la naturaleza, con la vida y trascendencia del ser humano.

 

 

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